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Bangkok, dulce caos

By February 5, 2017 One Comment

Bangkok es Gotham mezclado con Blade Runner´s city, un completo CAOS. Tras aterrizar con el cerebro frito de un Málaga – Moscú (a -10 grados por cierto), Moscú – Bangkok de unas 20h no nos faltó ni un solo minuto para darnos cuenta de lo que teníamos enfrente: tecnología alienígena en forma de rascacielos con lujosos rooftops, Sky trains y kilómetros de pantallas LEDS (anunciando lo último en despigmentación de piel) y, por otro lado, un alborotado y sombrío pie de calle repleto de personillas y turistas sonrientes haciendo su cotidiana vida al baile de DJ claxon con megatrón de tubo de escape infinito. Caótica, desconocida y oscura pero a la vez vibrante, olorosa y llena de vida. Eso es Bangkok. Al principio, iba a ser una ciudad de pasada de la cual no teníamos ninguna expectativa, al final acabamos retrasando itinerario y pillando de bulla otra noche en hostelworld.com. Nos alojamos en Lit Up Hostel un hostal galería muy cuqui completamente reformado en la trendy área de Sukhumvit. Aquí nos recibió Melly, una joven tailandesa afincada en Berlín que nos dió las claves sobre cómo conocer Bangkok en 3 días; soltamos maletas y, sin pensarlo, nos lanzamos a la calle a brindar por todo lo que se avecinaba. Tras el brindis, nos secamos el bigote ya que estábamos a 30º a la sombra y una sensación térmica de 33ºC! Si venís, por favor, dejad el abrigo en casa!

Sukhumvit y Khao San Road nos recibió

Sukhumvit es una zona llena de vida y ocio: tiendas de diseño, lujosos apartamentos y hoteles mezclados con humildes callejuelas, puestecillos de comida, mercadillos y prostitución. En el área podrás encontrar la famosa Nana Plaza y Soi Cowboy (Barrio rojo de Bangkok) donde un millar de jóvenes criaturas, con un gran talento para el ping-pong, te subirán la moral con la mejor de sus sonrisas. El barrio está muy bien comunicado tanto por BTS o Sky train, autobuses milenarios, taxis o mi adorado TUK TUK! En Transportarse en Tailandia podréis obtener toda la información referente a cómo moveros en diferentes ciudades!

Paloma y yo, como siempre hambrientos, nos dimos una vuelta por el barrio y disfrutamos de nuestro primer encontronazo con los puestecillos callejeros en la entrada de 1 Sukhumvit Road donde encontramos un delicioso Seafood Market.

Dato: Si eres observador o estás intentando comprar 1 kilo de pasta fresca, podrás llegar a la conclusión de que en Tailandia NO HAY GRANDES SUPERMERCADOS. Esto significa que los locales comen en la calle (y todos se ven bien sanos). Así que no tengas escrúpulos y siéntate donde sea a disfrutar a precios de risas de lo que más se te antoje (helados, fruta, pad thai, pinchitos, etc). Próximamente: Especial comida Tailandesa.

Ojo: Odio el picante, no te lo puedes ni imaginar, el picante y el cilantro! Si ves un adorable pinchito de gamba, pollo, o lo que sea y tiene al final un adorable esparraguito… CUIDADO ese adorable esparraguito es como un batido de sriracha y lanzas ardientes de faquir. Me hizo llorar, moquear, correr y casi potar por todo Nana Plaza buscando algún alivio.

Primer día y bastante calentitos, nos largamos de Sukhumvit a probar la noche de la ciudad en la conocida calle de Khao San Road. KHAO SAN ROAD ES UNA MARAVILLA. Si acabas de llegar, debes ir. Es como la feria de Magaluf, San Antonio y D´en Bossa comprimido. Normalmente, rociaría con ántrax todo lo relacionado con este tipo de lugar pero en Khaosan todo es tan extremo y desmesurado que me encantó. Turistas achicharrados, tailandesas haciendo twerking, pinchitos de escorpiones, litros de alcohol servidos en cubos de la playa y laughing gas, COMBO! En la calle podrás encontrar millones de bares y clubs compitiendo para ver quién pone la música más alta, en la mayoría te ofrecen un 2×1 por el combinado en cubo que más te guste.

Paloma y yo (como buenos amantes de techno) nos sentamos en 9 Bar, conocimos a Thomas y a James; un chico Inglés y un joven modelo tailandés que días más tarde nos ayudó en su ciudad. Llovieron los vodkas y los globos, hasta llegar al punto de acabar bailando “La Macarena” rodeado de usuarios que, por supuesto, la bailaban mejor que nosotros. Lo último que recuerdo es montar en un Tuk Tuk loco y sacar a la pobre Paloma de una discoteca (cerca de casa) donde todas las chicas que había eran jugadoras profesionales de ping pong y ELLA (La pequeña e inocente Paloma).

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