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Un lugar llamado Pai

By February 18, 2017 2 Comments

Apaguen los motores, he llegado a Pai!! Tengo la sensación de que a medida que avanza el viaje, los sitios van a mejor. Chiang Mai me encantó, pero al pisar Pai supe que ese sitio tenia algo especial.

Me atrevo a afirmar que Pai es la Tarifa Tailandesa con la diferencia de que el mar está a unos 1000km de distancia y se encuentra situada en un valle rodeado de montañas selváticas. En lo terrenal, Pai es mágico; pero lo personal es lo que, sin duda, pone la guinda a este exótico pastel. Un combo hippie donde se fusiona, con perfecta sintonía, lo local con las raíces hippies europeas más profundas. En Tailandia si te fumas un porro lo mismo acabas de compañero de celda de Bridget Jones, pero aquí las cosas funcionan de manera diferente… puedes fumártelo tranquilamente mientras tragas (a disgusto) un batidito de setas alucinógenas, como si se tratase de la Ibiza de los años 60. ASÍ ES PAI.

Paloma ya estaba en Pai esperándome con sus nuevos amigos Ricardo (Chile) y Ainhoa (Francia). Al llegar, me recibió en el mercadillo de la calle principal donde podrás encontrar, de forma apaciguada, todo tipo de artículos (busca un puestecillo de gafas súper molongas, todas por menos de 200 bath). Lo mejor, ¡la comida!

Dato: Yo ya traía la moto de fábrica, pero nada más llegar, una vez más, alquila una porque te hará falta. Aquí el precio de las motos es de 100bath/día (2,4€ de risa).

Cansado de las 3 horas de viaje, el resacón que manejaba y la barriga llena… directo para el hostal y mañana lord dirá.

Ojo: Nos alojamos en Buzzas Hostel, un sitio muy idílico pero ¡NO LO HAGAS! Con unos cuantos días de antelación, intenta reservar en Pai Circus School and Hostel, el sitio de referencia del lugar. Luego os cuento sobre este sitio!!

En Pai no hay mucho que hacer más que tirarte al sol, pasear por sus calles y conducir sin rumbo por el valle hasta encontrar algo que te sorprenda. Nosotros nos despertamos, desayunamos en la calle principal y fuimos rumbo a lo desconocido. En lo desconocido, nos encontramos con unas pozas naturales de agua termal llamadas Sai Ngam Hot Spring (a unos 7km dirección Chiang Mai).

¿Qué hacer en Pai?

Ya lo he dicho, Pai es muy, muy tranquilo así que nada de agobios ni de planear mil cosas que no sean perderte, tomar el sol, comer, despertarte y luego echarte una siesta. Pero bueno, para gustos colores así que aquí algunas cosis que puedes hacer:

Día y noche de la mano de Circus Pai

Pai Circus es el sitio de referencia del valle, una combinación muy divertida: hostel y escuela de circo. Mucho hippie de verdad (nada de esos de postal), electrónica de fondo, gente haciendo malabares, chicas muy monas bailando el hula-hoop, slackline para todos y siempre con bebida en mano. La entrada es libre así que cuando te despiertes ve a la piscina de Circus y que pasen las horas rodeado de lo más variopinto.

Pai es muy pequeño, sé social y párate con todo el mundo. En 3 horas el pueblo se convertirá en tu barrio y todas las caras te resultarán familiares.

Por la noche, Circus manda. Si te alojas allí perteneces a su particular comuna y, sin duda, estarás informado del plan de la noche. En Circus todas las noches encienden hoguera, la música retumba y que pasen las horas! Circus cierra a media noche, pero después la fiesta continúa donde los usuarios de este curioso sitio decidan: quizás Sunset Bar, quizás Yellow Sand o quizás Don´t Cry. Todos los sitios tienen bastante encanto así que olvídate de que al día siguiente hay que madrugar y déjate llevar!

Nosotros no tocábamos la flauta, tampoco hacíamos malabares y tampoco teníamos rastas en el sobaco; así que después de Circus, nos perdimos con las motos dando vueltas por los valles buscando el after.

Ojo: Si te encuentras a un filipino sonriente a mitad de camino que asegura saber dónde está el after ni te lo pienses, atropéllalo y tíralo en una cuneta porque el muy cabrón te hará dar vueltas durante 4 horas por caminos llenos de vacas que no van a ningún sitio!

Al final llegamos a nuestro preciado after. Esa noche tocaba Don´t Cry: un bar al aire libre lleno de neones que me encantó especialmente. Nos lo pasamos genial, pero el que estoy seguro que lo paso mejor aún fue nuestro querido compañero de habitación israelí. Con la intención de madrugar, sufrió en sus carnes y hasta el amanecer un auténtico bombardeo de toses, diarreas, mocos y vómitos. Sí, estábamos un poco pochos y el pobre dormía pegado al baño. ACORDAROS DE NUESTRO AMIGO ISRAELÍ porque volverá a estar presente en próximos capítulos.

Pai puso el broche final a la primera etapa del viaje. Nos despedimos del norte para dar paso a las playas e islas. Arranco la moto dejando atrás un lugar al que estoy seguro que volveré.

Sigue mi ruta, próxima estación: Ko Phangan, Ko Phanland

xxx

Luis Felix Loaz

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